Europa·Gastronomia·Portugal

Lisboa – Comer y Beber

La primera vez que viajé a Portugal lo hice cuando Ryanair ofrecía vuelos a precios que quitaban el hipo. Con deciros que hicimos Porto-Barcelona por 2 euros (ida y vuelta, tasas incluidas)… eso si que era “low-cost” y no lo de ahora.

La siguiente vez que pisé tierras lusas fue ya con un novio portugués, ¡que bien me las apaño yo! Y no fue a Lisboa. Tuvieron que pasar un par de años para que finalmente el verano pasado visitase la capital lusitana, desde donde tantos barcos zarparon para explorar más allá de lo que les era conocido.

Lisboa es espectacular, así sin más. Tiene un encanto único. Vale, venga, reconozco que quizás no soy tan objetiva como debería ser (ando enamorada de un portugués y claro…), pero de verdad que la ciudad ofrece una atmósfera muy única. Sigue siendo una capital, pero con olor a mar, a historia y a tradición, abierta al mundo cosmopolita, con un ritmo tranquilo y lleno de vida.

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Para empezar, Lisboa esta desordenada, no tiene orden ni por arriba ni por abajo. Sería algo así como lo opuesto a Barcelona en ese sentido. Yo, que chuleo de tener buena orientación, andaba perdida a todas horas. Pero eso es lo que tiene Lisboa, que te pierdes y te encuentras, y eso te llena de momentos excitantes.

Voy a hacer el post de Lisboa en dos partes. Hoy os cuento un poco de su gastronomía (donde comer y beber), y otro día os enseño qué ver, y por donde perderse.


GASTRONOMIA


Lisboa esta entre el río y el océano. Bordeando el Rio Tajo, hasta llegar al Océano Atlántico.

Es fácil imaginarse a aquellos exploradores, aquellos aventureros y marineros, navegantes, paseándose por esas calzadas portuguesas, tomando pescado, patatas, caldo verde, y acompañándolo con vino. Mucho vino. Y de postre algo dulce, que el océano espera.

La salida del barco es tranquila, pues el rio ofrece cierta calma, pero los marineros portugueses saben que después de la calma llega el océano, que con su furia va a dar más que un dolor de cabeza.

Los portugueses parece que han aprendido a vivir la vida a un ritmo tranquilo, como sabiendo que la tormenta esta al llegar en cualquier momento, así que ellos, mientras tanto, disfrutan de la calma. Y la disfrutan con amigos, con familia, con comida y con bebida.

Y con esto, sumado a la crisis economica actual, pues te deja unos manjares y unos festines a precio de ganga. Y eso, a los turistas, nos encanta.

Festín portugués
Festín portugués

Pasteis de Belem

El dulce por excelencia de Portugal, conocido en el resto del país como Pasteis de Nata. Esta tartaleta rellena de una especie de crema pastelera esta buenísima, y la más famosa se puede tomar en el barrio de Belem. No puedes ir a Lisboa y no probar una.

NOTA: La entrada siempre esta llena de turistas haciendo cola, pero saltatelos a todos y adéntrate en la pastelería. No se ve desde fuera, pero tienen una zona bastante amplia con sillas y mesas, donde puedes disfrutar de tus pasteis de Belem, sin colas y acompañados de cafe, zumo o lo que quieras.  

Pasteis de Belem, en Belem
Pasteis de Belem, en Belem
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En la entrada de la pastelería, donde se llevan haciendo Pasteis de Nata desde 1837
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Y aquí el pastelero y algunos de sus recién horneados pastelitos. Una vez dentro del local se puede ver todo el proceso, y también leer un poco algo de su historia. Recuerda, ¡no te quedes solo en la entrada haciendo cola!

Bacalhao… y la cena como en casa

Si os apetece una cena 100% tradicional, como las que tu tia-abuela (si fuese portuguesa) te haría, te aconsejo que reserves en el restaurante Ti Natercia. Hay que reservar porque solo tiene 3 mesas, y lo lleva todo ella misma. Esta mujer es una crack. Te sirve, te cocina, y te cuenta historias (todo en portugués, claro que sí). Pídete cualquier tipo de bacalhao, porque la clava.

El bacalhao es el plato por excelencia en Portugal. Lo venden salado, lo desalan durante unos dias con agua, y lo cocinan de las 100o maneras que te puedas imaginar. Y siempre esta bueno. Yo te recomiendo “Bacalhao a Bras” o “Bacalhao com natas”.

Aqui, el restaurante en Trip Advisor, para que puedas hacer la reserva a tiempo.

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El rincón donde se encuentra Ti Natercia. Pasa uno de los típicos tranvías justo enfrente de la puerta. La calle es tan estrecha que no estoy muy segura que da para que pase el tranvía y una persona a la vez. ¡Además que van rapidísimo!, parece más una montaña rusa que una calle de Lisboa.
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Uno de los platos que pedimos. No me acuerdo muy bien del nombre, pero se que era como una empanada con bacalhao por dentro. Muy buena. Ah! Y no os olvidéis de pedir Sangría.

 

El bar de toda la vida

En Lisboa deben haber restaurantes de muerte, pero la verdad es que nosotros paramos en uno de esos que tienen pinta de estar ahi toda la vida, con el fútbol en la televisión de fondo (Benfica esta jugando), y el menú todavía del año catapún. Pero las cosas claras, ahí tambien se come bien.

Asi que si pasas por un restaurante con pinta de “bar de toda la vida” y tienes hambre, entra y disfruta.

Pescadito rico rico, y bien baratito.
Pescadito rico rico, y bien baratito.

   

Bairro Alto

Imagínate un par de calles empinadas, empedradas, con aquellas casas de balcones y puertas y ventanas de madera. Casas enseñando sus ropa interior al viento, para que se seque, claro. Y luego ponle mucha gente joven, risas, cerveza, mojitos, y besos. Y a eso súmale la calle y la música, de todo tipo. Ya esta, estas en Bairro Alto. Da igual donde te pares, donde pidas tu bebida, o donde decidas escuchar la música. Estes donde estes, un ambiente de fiesta y alegría te va a rodear. Un poco de caos, que de vez en cuando, no esta mal.

No hicimos muchas fotos esa noche, estábamos más por disfrutar que por hacer fotos decentes, pero aquí va una.

Yo y mi mojito, paseando por Bairro Alto
Yo y mi mojito, paseando por Bairro Alto

 

Cocktails escondidos entre callejuelas

Lisboa tiene unos cuantos bares secretos perdidos entre sus calles. Sin rótulos, sin puertas abiertas ni gente haciendo ruido en la calle. Para acceder a ellos tienes que saber donde estan, tienes que abrir tu mismo la puerta, y solo detrás de esta encontrarás a los lisboetas, a la música, y al calor de la noche. Uno de esos bares a los que fuimos se llama Foxtrot, y te traslada de lleno a los años 20. Tiene una terraza interior para las noches de verano, y además sirven comida.

Pagina web: http://www.barfoxtrot.com/

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Detalle decorativo de una de las paredes
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El único detalle que te confirma que hay algo especial esperándote al otro lado de la puerta. Secret places in Lisboa

 


 

Y en general piérdete por Lisboa, y no te olvides de tomar una cerveza Super Bock, una caipirinha, un vino de Porto, un vinho verde, o una Sangria en cualquiera de las terrazas y miradores que algunos de los barrios te ofrece. A veces en el rincón menos esperado te encuentras unas cuantas sillas y mesas colocadas aleatoriamente en medio de la calle, y con unas vistas preciosas.

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¡Bom apetito, e saude!

 

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2 comentarios sobre “Lisboa – Comer y Beber

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